domingo, 23 de agosto de 2009

Domingo

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Cuando comunmente se piensa en "los ojos" se lo hace en relacion con su habilidad, unica y definitiva, LLorar. Bajo ese signo determinante construi mi blog. Una vez escribi:
¿Por que los ojos son mios? Quiza, pues, porque mis sentidos se han corrompido por lo inteligible, por el intelecto; inyectando mis elucubraciones en el analisis constante, que llevan mis manos a palpar con desconfianza, a degustar inseguro, a influir el aroma en el asco, mientras mi oido vuelve a todo predecible. Ante la desolacion vuelvo al prejuicio como metodo, a mis ojos que inician el contacto y construyen un antecedente"
Durante gran parte de la historia reciente la imagen, lo visual, es el medio mas utilizado para crear conocimiento -probablemente desde los tiempos de la reproduccion de imagenes a gran escala, post industrializacion y aparicion de nuevas tecnologias, post grandes guerras. Ver se ha convertido en un fructifero camino para acceder a una imagen representativa de "los que ven". A veces, ver es un espejo; del lado del reflejo o frente a él, a un lado y a otro, son los mismos actores. Representantes de un mismo universo. Representantes, representados, o en su "defecto", desafectados, marginados, opuestos.
Los ojos ganaron terreno en cuanto soporte del conocimiento, como un canal por el cual se decodifica una realidad y se la interioriza, ordenando. Los ojos ordenan la interaccion entre actores. Los ojos ordenan el acceso al conocimiento. Los ojos ordenan la realidad.
Globo ocular.
Estaria evadiendo gran parte de material intelectual si realmente creeria que Los Ojos ordenan la realidad por si mismos. Varios factores atraviesan cada una de nuestras esferas de vida, expandiendo conocimiento mediante otros sentidos en diferentes grados de enfasis. Pero Los Ojos y con ellos lo visual es un importante medio por el cual se conoce la realidad.

Los Ojos Son Mios, es quiza una declaracion Punk, suponte, "estas son mis cosas y con ellas hago lo que se me antoja".
Los Ojos Son Mios es tambien una anecdota constante en los individuos que abren sus ojos a una realidad intempestuosa que se materializa en cada espacio.
Es Domingo. Estos dias cargan son su propio significado. Estigmatizados por un alto porcentaje de eventos desafortunados -suicidios- y por el inminente trasvestismo a Lunes. El domingo es un disfraz. Un dia que oculta otro. El miedo emerge cuando se añoran los dias precedentes, Viernes y Sabados; claro, pues estos llevan inscriptos el sello de la libertad, las antipodas a la represion al espiritu que para muchos crea el empleo, el trabajo. Cruel paradoja, los desempleados tambien nos sentimos reprimidos sin empleo, sin trabajo...
Es Domingo. El transporte subterraneo esta vacio. Apenas advierto unas diez personas viajando en este vagon -a pesar de haber recorrido varias estaciones centrales de la aglomeracion barrial. Somos pocos y por tanto faciles de identificar. Aprovecho el trip y leo un libro -Bolaño-, acotando las posibilidades de contacto visual, restringiendo mis ojos a letras, paginas, y sobre todo, manteniendo la incognita de mi personaje pasajero. El viaje continua, sin dilaciones.
Entre las paginas 150 y 151 percibo que mi recorrido podria culminar pronto. Dejo la lectura y busco automata un cartel luminoso que me ubique con certeza, sin embargo no hay tal artefacto en el interior de este vagon. La siguiente estacion otorga respuestas: "Estacion Bulnes", llegare a tiempo.
Del paisaje palermitano se introducen dos nuevos pasajeros. Un flaco en ropas de street-skater-elegante, sentado despatarrado frente a mi; y una chica.
Ella, de 22 a 25 años quiza, semidiosa, autoritaria, emperatriz, ordenaba un ejercicio de apreciacion a la magnificencia de su belleza: de abajo hacia arriba. Gruesas y largas botas de cuerina cafe con leche enfundaban sus diminutos pies, sus pantorrillas, sus piernas, hasta sus rodillas victimas del frio invernal de agosto. Un tramo de piel desnuda que dejaba entrever el espacio humano entre las botas y la minifalda negra, ese espacio de piel dorada que ningun pasajero tardo en observar. Habia minifaldas y botas, imaginarios sexuales en plenitud, vibrantes rugidos de bestias alentando a la femina deidad, rogaban seguir subiendo -rogaba seguir subiendo.
Una campera-corderoy-marron oscuro abrigaba su cuerpo, un bolso-bordo entre sus piernas-pubis-ombligo, el cual ella sostenia con firmeza. Observe el bordo de su cartera a sus uñas rojas-dedos-manos, ¿tensas? temblaban, el influjo divino termino.
La necesidad de una respuesta transporto mis ojos a su rostro. Mujer de cabellos dorados, disimiles a la coloracion de sus piernas, ya que sus rizos eran de oro luminoso. Anteojos de sol negro, profundos en su oscuridad y vacio, pendian de su fina nariz. Herramienta de los que ocultan una historia de tristezas, artefacto de los que trasvisten su identidad por un N.N.. Su rostro arrastraba las huellas de la noche anterior. Un Sabado de libertades, pense con innecesario cinismo.
Mordia su labio inferior compulsivamente. Su cabellera brillaba, en grasitud trasnochada, multiplicando los reflejos dorados y las luces artificiales del vagon. Los anteojos se deslizaron por su nariz, sus ojos se desnudaron ante mi, exhibiendo el unico factor trascendente de la existencia inevitable, la sensibilidad mas conclusa y latente, ojos de pupilas celestes en fondo rojo, pequeñas gotas deslizandose por su rostro, lloraba, la joven deidad lloraba.

jueves, 20 de agosto de 2009

"¡Tomare el movil y llamare pidiendo ayuda!"

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Las nubes negras giraron sobre su cabeza. Los vientos del sudeste acomodaron su figura en su asiento. Cada ingrediente estaba en su lugar, ocupando su casillero con esmero a fin de no discontinuar los hechos con las espectativas. Ah, sobre espectativas, espectadores.

Participantes de la tempestad inevitable. Convencional personaje de cine catastrofe que se encarga de advertir las señales del clima y luego huir con rapidez. Los participantes escapan de la naturaleza porque le temen.

Espectador unico, participante involuntario. De su perspectiva: las categorias de los huracanes ascienden, los vientos ganan furia en cada soplo, la tierra quiebra su eje y las aguas inestables desbordan las espectativas de los espectadores espectantes e hipnotizados; entre otras probabilidades climaticas. Hipnotizadisimos, observan la fragilidad de su condicion. Pequeños.

Pequeños e involutarios espectadores observan el horizonte buscando una salida. Desesperados, crean sobre ellos mismos una brujula para encontrar una guia apresurada, un Norte, Sur, Este y Oeste.
Sabelotodos. Entienden que sucede gracias a su novedosa creacion, mediante consulta al artefacto. El mismo espectador observa el horizonte y ve las nubes negras aproximarse desde el Sur, quizas puedan huir camino al Norte, piensan plurales. Observa su artefacto y a viva voz se escucha afirmar "es nuestro oraculo". Pequeños sabelotodos.

La tierra se quiebra y algunos espectadores se pierden en las profundidades terrestres. Los pequeños participes podran volver como extras en otra pelicula, u olvidados, engullidos, por las fauces de los flujos interiores de la Tierra. El hombrecillo teme.
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(Delirio nro1)
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Material consultado:
Oraculo.
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Sin embargo, el artefacto oracular logra salvar a gran parte de nuestros Hombrecillos sabelotodos, temerosos e incidentales.

Orac

lunes, 17 de agosto de 2009

Conjeturas en la espera de un gato

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Abro una lata de comida para gatos, un preparado sabor atún cuidadosamente balanceado, explica una pegatina adosada. Giro el envase para que la flamante abertura deje caer el contenido sobre un plato de plástico -rojo- donde Uma come. La comida esta servida. El plato rojo ocupa un espacio junto a dos macetas de mi pequeño patio. Incipientes plantitas que ansiosas esperan las tardes de verano donde el sol reposa durante largas horas -no así durante otra estación del año. Me siento frente al plato y las macetas y espero que Uma llegue, escalando medianeras, bordeando ventanales, que al fin culmine su paseo por el barrio. Cruzo las piernas y busco la posición más cómoda a mi cuerpo, mientras pierdo mi vista en una maceta.

Dejo la noción del tiempo recorriendo sus pétalos y sus gruesas ramas, asombrado por su integridad. Pulposas hojas de fibras, anexadas perfectas a ramas emergentes de la tierra humectada. Pienso en las ramas de la arboleda que traspasan el terreno contiguo e invaden el mío, ubico mi vista allí. Aquí, la complejidad en escala que bendice a mi plantita se multiplica sin fin. Ramas y ojitas, ramitas, tronquitos, florcitas, pétalos, viviendo, latiendo, exuberantes, en comunión. Recuerdo la espesa intensidad de un sauce llorón que me acompaña cuando espero el colectivo. Su existencia desmesurada me transporta a una inevitable comparación con mi carne precisa. Metros y metros bajo la sombra que produce la inmensa copa del árbol, esa misma que día tras día entreteje una cúpula verde de hojas y flores sobre mi cabeza. Mi vista no alcanza a verlo todo, mi cuerpo no alcanza a sentirlo, mis sentidos se confunden, mi intelecto no entiende.

Material consultado:
La imagen fue utilizada en: http://www.fotolog.com/publicoloprivado/55248181
Gato
Arbol
Uma
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domingo, 9 de agosto de 2009

El camino en la arena

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De todas las cosas que no entiendo,
que ignoro, que se esfuman, que no percibo, desaparecen;
en el tiempo, espacio, en el aire;
desvanecerse, perdidas, quebradas, rotas, en el suelo;
ese suelo que cambia, a cada paso, a cada viaje, en mis zapatos, en mis pies que avanzan.

Al desfiladero,
la vista traza paralelos, la realidad brota inevitable.
Detengo el movimiento,
desconcertado por el quiebre del horizonte, obligado a reconocer diferencias, el camino y el fin.
La obra del sendero se consume donde la deconstruccion natural ordena el paisaje.
Atras quedan las postales citadinas y el espejo reflexivo de la arquitectura;
el espejo de agua es ahora, el cielo celeste, el unico cielo, el sol, el ultimo rayo de sol.

Mi cuerpo busca simetrias, guia brujula, una costa en primavera.
Climas templados, aguas calmas, tierra de nuevos cuerpos sin forma, materia y naturaleza.

El sol avanza sobre la costa desparramando nubes a su paso;
la marea anaranjada y la marea celeste marean mi estado en trance,
caigo boca arriba, nariz al cielo, ojos cerrados.

De las cosas que escapan, que no entiendo, mi cuerpo desorientado jamas configura a tiempo. Desaparecen.
El tiempo en su espacio, un espacio a destiempo del cuerpo.
Parpadear incredulo, entre la oscuridad instantanea y una guia brujula alineada sobre el horizonte anhelado.

Primaveras templadas, dias de sol sobre costas quebradas por tanto parpadear.
Se desvanecen, perdidas.
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Este texto fue escrito originalmente para www.fotolog.com/cafeconleche. Original: www.fotolog.com/cafeconleche/65087574
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Material consultado:
Gabo Ferro - Toda el agua del mundo
http://www.zshare.net/download/63843376956dc341
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