lunes, 17 de agosto de 2009

Conjeturas en la espera de un gato

.
.
.
.

Abro una lata de comida para gatos, un preparado sabor atún cuidadosamente balanceado, explica una pegatina adosada. Giro el envase para que la flamante abertura deje caer el contenido sobre un plato de plástico -rojo- donde Uma come. La comida esta servida. El plato rojo ocupa un espacio junto a dos macetas de mi pequeño patio. Incipientes plantitas que ansiosas esperan las tardes de verano donde el sol reposa durante largas horas -no así durante otra estación del año. Me siento frente al plato y las macetas y espero que Uma llegue, escalando medianeras, bordeando ventanales, que al fin culmine su paseo por el barrio. Cruzo las piernas y busco la posición más cómoda a mi cuerpo, mientras pierdo mi vista en una maceta.

Dejo la noción del tiempo recorriendo sus pétalos y sus gruesas ramas, asombrado por su integridad. Pulposas hojas de fibras, anexadas perfectas a ramas emergentes de la tierra humectada. Pienso en las ramas de la arboleda que traspasan el terreno contiguo e invaden el mío, ubico mi vista allí. Aquí, la complejidad en escala que bendice a mi plantita se multiplica sin fin. Ramas y ojitas, ramitas, tronquitos, florcitas, pétalos, viviendo, latiendo, exuberantes, en comunión. Recuerdo la espesa intensidad de un sauce llorón que me acompaña cuando espero el colectivo. Su existencia desmesurada me transporta a una inevitable comparación con mi carne precisa. Metros y metros bajo la sombra que produce la inmensa copa del árbol, esa misma que día tras día entreteje una cúpula verde de hojas y flores sobre mi cabeza. Mi vista no alcanza a verlo todo, mi cuerpo no alcanza a sentirlo, mis sentidos se confunden, mi intelecto no entiende.

Material consultado:
La imagen fue utilizada en: http://www.fotolog.com/publicoloprivado/55248181
Gato
Arbol
Uma
.

No hay comentarios: